Imaginate en la oscuridad. No podes ver ni escuchar nada. ESTAS SOLA.
Hay un fuego, algo se esta quemando. Algo como esas cosas que no se pueden describir.
No hay NADIE alrededor, solo vos y eso, allí, donde nace la luz.
Silencio, infinito, casi insoportable. Escuchas algo parecido a un susurro.
Te propones no temer con una convicción tan frágil como el eco que produce la caída de
un alfiler.
Enmudeces tu respiración hasta escuchar solo los latidos de tu corazón y el sonido que emite el
fuego.
Estás inmóvil.
Comenzás a inquietarte. En medio de la nada, hasta los más fuertes desesperan. Pero la luz y el
calor del fuego inspiran cierta tranquilidad.
Te preguntas que es eso que arde, ya casi no soportas esa situación y de repente, un instante
antes de perder la calma, una voz:
-Tranquila. Soy yo, es mi alma…
*Anonimo
wohhhhh, no puedo describir lo que me produjo leer estás lineas... Tanto sufrimiento, tanta
desesperación tanto goce... Y pensar que son situaciones que uno vive, tal vez sin darse cuenta,
una y mil veces...
Como dijo una vez mi amiga Manu... Cuando uno sufre, lo más fácil es abrazarse al dolor...
Ojala que cuando lo lean, sientan y entiendan de lo que estoy hablando...
miércoles, 5 de diciembre de 2007
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