Los raspones en la rodilla, mi primer pelota de fútbol y el cabrón que me la robó. Aquel accidente de auto que casi me cuesta la vida. Viviría de nuevo el dolor de cada una de mis muelas, la humillante derrota de mi pelea crucial por una mujer cuando tenía 11 años con uno de mis mejores amigos. Viviría las carencias, los miedos, la incertidumbre del día siguiente, los viajes a ninguna parte, cada segundo, cada instante.
Lo cierto es que hoy me toca entre otras cosas: cargar el peso de las palabras que dije, soñar el sueño de soñar menos, y ponerme triste por descubrir que la vida no puede ser una fiesta que dura toda la vida. Hoy, que tengo el descaro de estar consciente de lo que soy, tengo ganas de introducirme en el agujero oscuro de una mujer como cuando mis principios prenatales, para sentirme más cómodo que nunca, más seguro, para poder enfrentar el encuentro con lo incierto de mejor manera.
Voltear al pasado es abrirle la puerta a la nostalgia para algunos, para mi, es saber quien soy y elevar si se puede esta autoestima pigmea que crece en estatura sólo y cuando se topa de frente con el camino andando. Compartirlo? Nunca voy a saber si fue buena idea. Lo cierto es que todas sus desavenencias, con toda su historia, con toda su histeria, con los besos que quedaron empotrados sin dar en alguna almohada, con los te amo que no dije, con la desventura de los afectos que no mostré, y con la guitarra de 10 quetzales que compró mi padre en la placita Quemada.
Antes de este proyecto tenía las fotos con llave, mi pasado escondido, mi casa prohibida y mi historia pendiente. Hoy, siento que es hora de liberar del encarcelamiento a los días que fueron. Para sentirme más liviano que nunca por la desnudez que representa mostrarte adentro. Debo ser sincero y mencionar que no todo está dicho. Dejo algo para mí, y para el recoveco de los secretos que por oblación cada mortal debe guardar para sí. Esos son míos, los otros los liberé y seguramente desfilarán en forma de imagen y palabras a lo largo de este trabajo.
A los que participaron mi gratitud, y al que lo tenga en sus manos; bienvenidos al club de los curiosos donde pierde siempre el que más descubre.
*Ricardo Arjona.
Gracias a todos los que estuvieron...
Es cierto que no es el mejor momento de mi vida, pero con ustedes se hace menos difícil enfrentar lo que vendrá...
No pienso rendirme, nunca me rendi ante nada (solo en el intento de hacer dieta, pero no viene al caso ja)... Asique es verdad, pienso cambiar pero cuando vuelva seré mejor de lo fui...
Gracias... de corazón...
Los quiero...
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