Por qué cuando uno se encuentra
en plena etapa de conocimiento
con una persona llega ese momento
tan inevitable,
como incomodo
y muchas veces insoportable,
de tener que pronunciar el pasado.
¿Cuál es la necesidad?
Si uno está en la actual situación
no es exactamente porque
su pasado haya sido perfecto.
Y si lo fue, porqué saberlo.
Hay cosas que las personas
deben guardarse para sí mismas
o que queden en el recuerdo
de lo que y con quién paso.
Si las cosas ya no vuelven,
si los veinte años fueron uno
porque recordarlos mil veces.
No tiene sentido compararlo,
cada uno de los integrantes de aquel
son cien por ciento totalmente diferentes
a los integrantes del presente,
que con el tiempo algunos
se trasformarán en futuro,
y otros más en pasado.
¿Cómo decirle a alguien que su pasado
no importa sin que lo tome a mal?
No me malinterpreten,
no digo que el pasado no tiene valor.
Solo que si no forme parte de él,
prefiero que sea guardado por esa persona,
para que si el presente sigue juntándonos
tengamos algo en que diferenciarnos.
Si no pude ayudarlo a tomar las decisiones
en que se sintió confundido;
Si no pude acompañarlo las primeras veces
que se animó a llorar;
Si no pude brindar en sus “diecinueves”
años anteriores;
Si no tuve celos de aquella
que le enseñó a amar;
Si no tuve ganas de matar a
a la misma que lo hizo angustiar;
¿Por qué tengo que saber de
todo aquello que quedó atrás?
Uno forma su persona de las experiencias que vive
pero sobre todo de aquellas que supera.
Al superar cada cosa que me lastimó en su momento,
voy de a poco construyendo mi personalidad.
He cambiado miles de veces con el paso de los años,
es cierto que la esencia se mantiene,
pero fueron cambios y mucho de mí quedó en el pasado.
Cómo podría describirle a alguien lo que viví
si ya no soy lo que fui¿?.
Sólo tengo un presente.
El mismo que vos,
si te lo animas a contar.
miércoles, 24 de junio de 2009
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